¿Por qué la ciudad? - Germán Bannen Lay


Nicolás Sánchez, Antipostcards

“El ser humano es en la medida en que su entorno corresponde a una dimensión humana y, por ende, humanizante. De lo contrario son otros que son por los demás”.
Manfred Max-Neef
La Ciudad: Magnitudes y Ritmos

¿Por qué es hoy la ciudad un tema recurrente?
¿Por qué los Arquitectos estamos preocupados de este tema?
Nuestros Congresos, Bienales, Seminarios tratan sobre Construir Ciudad, Las Grandes Ciudades, Ciudades Intermedias, La Ciudad Sustentable; el tema frecuentemente es noticia del día en los medios de comunicación y todos opinan o proponen proyectos para solucionar sus problemas.
Pero lo que normalmente llamamos un problema urbano, no es tal, por lo general, es sólo un síntoma y al intentar resolverlo, no tocamos la ciudad, que es una realidad compleja y muchas veces sólo lo cambiamos de lugar.

Las intervenciones urbanas, habitualmente se originan como una acción para resolver un problema existente en la ciudad.
Casi nunca como un problema de la Ciudad.

Pero no debiéramos confundirnos, porque las intervenciones urbanas poseen una gran inercia para producir sus efectos y sus soluciones inoportunas representan altos costos, que en países como los nuestros hacen recaer una responsabilidad muy seria en los profesionales que les toca intervenir en ellas o en las autoridades que toman las decisiones. Pero ¿Por qué hoy los problemas de la Ciudad nos preocupan tanto? Porqué, algunos conscientes y muchos soportando o sufriendo sus consecuencias, todos, habitamos un Planeta Urbanizado, y sus problemas hoy son ineludibles y por lo tanto esos son los problemas que debemos encarar.

Hoy nuestro planeta lo reconocemos como: Uno, continuo, simultáneo, complejo e interdependiente. Como un mundo Urbano.
En este siglo nuestro planeta se urbanizó y no se urbanizó porque su población creció tanto, que se llenó de calles y construcciones, se urbanizó por que hoy concebimos de una forma nueva el Universo, hoy habitamos un espacio continuo y simultáneo un espacio finito pero ilimitado.

Hoy habitamos la interdependencia en nuestro planeta como una experiencia permanente: sabemos que lo que suceda en cualquier punto de la tierra nos afecta. En una palabra, vivimos una cultura urbana, y nuestro habitar es un habitar urbano.
Entonces, si hoy nuestra realidad de planificación es la Tierra y ésta es un mundo urbano ¿hasta dónde llega la ciudad? ¿cuáles son sus límites?
Los Arquitectos preguntamos: - ¿Cuál es su forma? - ¿Cómo se construye su unidad?
La respuesta a estas preguntas, pasa por una pregunta clave: ¿Cuál es su tamaño?
Es clave, porque una nueva conciencia de la dimensión como calidad, nos dice que cada organismo, estructura, organización… debe poseer una medida adecuada para lograr, en cada caso, su máxima eficiencia. También nuestras obras y por lo tanto, también la Ciudad. Es esta pregunta la que nos plantea el desafío de reconocer la medida adecuada de las unidades urbanas que nos permitan construir un mundo posible para el hombre.
Un mundo en que se reconozca las distintas escales y los distintos tiempos con que ahora ocupamos el espacio, porque es urgente recuperar la identidad de los lugares, recuperar el sentido de pertenencia, que enriquece el habitar en el reconocimiento de lo propio y apreciar lo distinto.

Hoy nuestro problema como Arquitectos es construir ese mundo urbano en sus distintas unidades, cuya unidad base es la Unidad Ciudad.
Ser Ciudad es posibilitar su multiplicidad de funciones, con una densidad adecuada, en un equilibrio de sus habitantes residentes y usuarios; es poseer un tamaño reconocible, capaz de hacer presente el lugar en su geografía, su situación urbana y su historia; es con un número de habitantes tal, que permitiendo un equipamiento adecuado, haga posible su administración con autonomía y una real participación de sus ciudadanos en la construcción de su territorio. Todo esto nos habla de un tamaño adecuado, de una medida justa. Por esto, entendemos que esta unidad urbana corresponde a la Comuna, ya que ella es nuestra unidad territorial básica, con un gobierno electo por sus habitantes.

Encontrar esta medida y construir su forma en el espacio, es nuestra labor, porque la ciudad se construye con obras, son ellas las que miden y articulan el espacio para traer a presencia el lugar en el tiempo.

Porque la Ciudad se construye en el tiempo, pero en cada uno de sus momentos se está re-creando su tiempo y cuando este re-crear se hace presente en el espacio de la Ciudad, ésta se renueva, no se hace de nuevo, pero su historia sólo vuelve a incorporarse al espacio urbano, si puede ser reconocida a la luz que traen las obras que muestran su presente.
Pero el presente no está presente hoy en el espacio de nuestras ciudades, son los Arquitectos los que pueden reconocer el destino de los lugares y construir las obras que den cuenta de esas unidades urbanas que posibilitan el habitar de los hombres.

En un mundo urbano interdependiente y continuo, la ciudad ya no es término, hoy la ciudad esté entre ciudades, pertenecen a un sistema, a una estructura de ciudades que configuran unidades urbanas de distintos rangos y magnitudes, que crece en metrópolis, regiones urbanas, hasta ecumenópolis y también ella contiene sus unidades menores como Unidades Vecinales, barrios, conjuntos, hasta la vivienda, pero la unidad ciudad es la unidad capaz de construir la escala adecuada de un mundo para el hombre urbano, y por lo tanto, su forma es nueva pero imprescindible y muy urgente de resolver, ya que se trata de construir su identidad como una entre varias, encontrar esa forma que de cuenta de ser parte, de estar entre, pero ser una y propia, es el desafío que nos propone hoy la Ciudad. Es por eso que, lo que creemos de la ciudad y lo que queremos para ella, ilumina todas nuestras obras de arquitectura, obras que hoy no pueden no ser urbanas.

Germán Bannen Lay
Texto original publicado en la revista CA número 70 del año 1992.

11.09.2019

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