Deslegitimando la ley: la ciudad de Antofagasta y su plan regulador comunal


Extracto plano regulador Antofagasta

Si bien los textos legislativos acostumbran ser complejos e inextricables, los correspondientes a las ordenanzas de los planes reguladores comunales en Chile son una especie única y digna de admiración. Incluso para los profesionales a quienes están dirigidos (arquitectos y urbanistas por lo general, ya que los textos ni siquiera hacen el intento de ser comprensibles para las personas que no pertenecen al rubro), resulta fastidioso desentrañar las distintas normas a las cuales una determinada pieza de la ciudad se encuentra sujeta.
A esto se suma la adecuación y ajuste de sus distintas disposiciones mediante modificaciones, las que como parches y ensanches a un vestido que ya no queda bien, van complejizando y rearmando el cuerpo de normas, resultando en una amalgama que difícilmente constituye un proyecto para la ciudad, a menos que el proyecto consista en ceder la ciudad a otros agentes “planificadores”.
Antofagasta aprobó en Febrero de este año una modificación a su Plan Regulador vigente. Las enmiendas corresponden en su mayoría a un aumento irreflexivo de los máximos permitidos y una disminución de requerimientos de distinto tipo, empujando al límite las atribuciones de una modificación. El aumento de densidades máximas en zonas periféricas que no cuentan con servicios ni equipamientos; la eliminación de requerimiento de estacionamientos para vivienda social independiente de su localización, y sin un plan de movilidad y transporte público congruente; el aumento de la altura máxima en zonas de conservación histórica; ninguna de estas medidas es negativa en sí misma, sino que su aplicación y resultados dependen de factores que hoy en día no se encuentran al alcance de un instrumento de este tipo.
Particularmente interesantes son aquellas disposiciones que modifican la relación de las edificaciones con el espacio de la calle. La modificación considera la eliminación o reducción de requerimiento de antejardines, planteado como una forma de hacer entrar en norma aquellos usos actuales indebidos. La regularización post-facto de la irregularidad es un arma de doble filo, ya que deslegitimiza la norma como principio ordenador permanente, y abre el camino a un proceso reiterativo de modificaciones regularizadoras. A falta de una interpretación que nos demuestre lo contrario, podemos considerar esta acción legitimadora como la aplicación de una política pública no revelada.
Es por esto que es de especial pertinencia lo planteado por el CNDU respecto a introducir la obligatoriedad de desarrollar Planes Maestros para las ciudades chilenas, como una forma de poner por delante, y a la vista pública, los proyectos de ciudad. Éstos permitirían además contar con un instrumento real de comunicación con la ciudadanía respecto a temas de ciudad, lo cual hoy se reduce a un proceso de participación críptico e irrelevante.

Ver: enmiendas aprobadas PRC Antofagasta.

13.05.2016

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